*Disfunción de la articulación sacroilíaca (ASI)

La cintura pélvica está formada por el sacro y el coxis, así como por los huesos innominados (ilion, isquion y pubis). Las articulaciones de la cintura pélvica son la sínfisis del pubis (anterior) y la articulación sacroilíaca está formada por el sacro y las dos partes del ilion (ASI izquierda y derecha). La forma de las superficies óseas de la ASI es irregular. 

El cierre de la forma para la estabilidad de la pelvis se debe a las superficies entrelazadas de la articulación sacroilíaca, así como a los ligamentos, músculos y fascia. Las conexiones fasciales permiten que los músculos globales aumenten la estabilidad mediante eslingas. Los músculos estabilizadores locales también deben funcionar adecuadamente para la estabilidad de la articulación sacroilíaca. La articulación sacroilíaca también está sostenida por ligamentos fuertes. 

La articulación sacroilíaca debe absorber grandes cantidades de tensión y, al mismo tiempo, proporcionar estabilidad, pero no es una articulación extremadamente móvil. El movimiento asociado con la articulación sacroilíaca incluye nutación y contranutación. 

  • Nutación:  es la flexión sacra: la base (parte superior) del sacro se mueve hacia delante y hacia abajo con respecto al hueso coxal. Esto ocurre con la inclinación posterior de la pelvis y es una posición más estable. 
  • Contranutación: es la extensión del sacro. La base (parte superior) del sacro se mueve hacia atrás y hacia arriba con respecto al hueso coxal. Esto ocurre con la inclinación anterior de la pelvis y el aumento de la lordosis lumbar. Esta posición permite una mayor movilidad lumbopélvica. 

DISFUNCIÓN Y DOLOR

La disfunción puede atribuirse a numerosos factores y puede deberse a hiper o hipomovilidad en la articulación sacroilíaca. El dolor y los síntomas asociados con la disfunción de la articulación sacroilíaca son muy variables. Puede haber dolor en la zona lumbar, las caderas o los glúteos. El dolor también puede extenderse a la zona de la ingle y el muslo. El dolor asociado con la disfunción de la articulación sacroilíaca puede ser unilateral (un lado) o bilateral (ambos lados). El dolor puede aumentar al caminar, estar de pie, sentarse y flexionarse hacia adelante al estar de pie. La disfunción de la articulación sacroilíaca puede explicar algunos casos de dolor lumbar. 

Las siguientes son disfunciones comunes de la articulación sacroilíaca:

  • Artritis: En la osteoartritis, el cartílago se daña y se desgasta en las superficies óseas.
  • Embarazo y posparto: Se libera la hormona relaxina para permitir que los ligamentos pélvicos se vuelvan más laxos en preparación para el parto. Esto puede provocar un mayor movimiento en la articulación sacroilíaca, especialmente con el aumento de peso y el caminar alterado que se observa más adelante en el embarazo. 
  • Espondilitis anquilosante: ver antes.
  • Forma de andar: cambios en la forma normal de andar secundaria a discrepancia en la longitud de las piernas, dolor en la cadera, la rodilla, el tobillo o el pie. 

Contraindicaciones / Precauciones

Al entrenar a un cliente con disfunción de la articulación sacroilíaca, evitar:

  • Flexión hacia adelante de pie.
  • Ejercicios con carga al final del recorrido: círculos grandes de piernas con pies en correas.
  • Tener cuidado con las piernas si el cliente no puede estabilizarse.
  • Tener cuidado con los ejercicios con peso.

Modificaciones

Al entrenar a un cliente con disfunción de la articulación sacroilíaca, utilizar:

  • Columna neutra al estar de pie
  • Disminución del rango de movimiento y la resistencia. 
  • Ejercicios de cadena cerrada para iniciar y modificar ejercicios de cadena abierta piernas sin apoyo y pies sobre barra, etc. 
  • Progresión lenta hacia ejercicios de dolor en pie.

Programación

Existe una gran variación entre lo que puede resultar beneficioso o perjudicial para una persona con disfunción de la articulación sacroilíaca. La comunicación constante y la capacidad de modificar son muy importantes. Comenzar con modificaciones en la colocación del pie, el rango de movimiento y la rotación. 

La estabilización pélvica es muy importante en caso de disfunción de la articulación sacroilíaca. Trabajar para lograr una pelvis estable y neutra activando el músculo transverso abdominal, los multífidos, el suelo pélvico y el diafragma (eslinga primaria). Concentrarse en la eslinga posterior para lograr la estabilidad pélvica y la transferencia de carga, así como para forzar el cierre de la pelvis. 

Asegurarse de entrenar el dorsal ancho, el glúteo mayor contralateral y la fascia toracolumbar. También es importante incorporar el glúteo mayor para la estabilidad de la cadera. Estirar y trabajar la flexibilidad de los músculos tensos, incluidos los isquiotibiales y los cuádriceps. Tratar también otros desequilibrios musculares, anomalías biomecánicas y disfunción postural. 

Ejemplos de ejercicios

  • Footwork: reducir el rango de movimiento hasta que no haya dolor y disminuir la resistencia.
  • Shoulder Brige (Puente sobre los hombros).
  • Trabajo de glúteos boca abajo: es posible que sea necesario brindar apoyo debajo del abdomen inferior para evitar una extensión excesiva de la columna lumbar.
  • Rodilla al pecho y rotación del tronco inferior con pies apoyados. 
  • Trabajo de glúteos con un solo pie en la barra de pies, cuadrúpedo mirando al contrario de la barra de pies.